Grand Canyon

The Spanish angels

16:00 h, 18º C, 23 de agosto, Grand Canyon National Park

Un restaurante cualquiera en el Gran Cañón. Una mesa. Sergio, Miguel, Christian y Diego intentando comer algo saludable. Miguel pisa algo debajo de la mesa. No le da importancia. Unos minutos después Christian encuentra bajo la mesa una bolsa de tela pequeña con cremallera y repleta de dibujos de perros. Al abrirla encuentra un fajo de billetes de dólares, de 3 a 4 cm de grosor. Aparentemente parecen billetes de 1 a 10 dólares. Al cogerlos empieza a ver un puñado de 100 dólares.

Christian piensa que deben haber de 2.000 a 6.000 dólares, o más.  Nos quedamos en blanco. Pensamos de quién podría ser, pensamos en dárselo al depediente, pensamos en quedárnoslos, pensamos en llevarlo al punto de información, pensamos tanto que al rato vemos una chica de nuestra edad, muy guapa por cierto, con los ojos llorosos seguida de lo que parecen sus padres, todos aparentemente americanos que preguntan si les pueden enseñar la basura. Al instante pensamos que debe ser suya. Christian la levanta. La madre llora. La chica y la madre abrazan a Christian, el padre le da dos fuertes palmadas en la espalda a Christian. El padre nos pregunta “Where you from?”  (¿De dónde sois?) “Españoles” contestamos. El padre sonríe alegremente dicendo algo para nosotros confuso sobre España. Se van rapidamente eternamente agradecidos.

2 minutos después. La chica regresa y nos acerca un billete de 100 dólares, puede que fueran dos de 100. Lo rechazamos y negamos reiteradas veces con la cabeza. Insiste. Insistimos. Nerviosa, la chica vuelve a dar las gracias y se marcha. Pausa. Miguel piensa en darle la dirección de este blog. Se levanta rápidamente y… la chica ya se ha ido.

Nos percatamos que es una de las pocas ocasiones que no se está grabando. Miguel se pega un tiro.


P.D. Nos encontramos en estado de shock hacia Las Vegas. Pensamos que es posible que visiten España. También pensamos que somos gilipollas.

El Gran Cañón

23 de agosto, Grand Canyon National Park

Es tan grande, inmenso e inabarcable que Miguel tiene la sensación de que parece ficción. Una ilusión, un gigantesco diorama pegado en el cielo.

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